Te me fuiste y yo acá, lejos, sin poder sujetar tu mano ni acompañarte en tu último suspiro. Y aun así, me dejás tantos recuerdos de tantos años compartidos. Gracias por haber sido parte de mi vida, con tus imperfecciones y también con tus virtudes, porque ambas te hacían único. Gracias por esos momentos simples y de calidad que disfruté contigo, y que hoy guardo con amor en mi caja de recuerdos. Aunque duela tu ausencia, siempre voy a llevar conmigo una parte de vos. Descansá en paz, tío Miguel. “No me digas adiós llorando.” Tu sobrina “ preferida” ;)
Sandra
16/05/2026